August 14, 2006
By: lagardera
Benjamin, así se hace llamar un participante del foro IBLNEWS.COM, quien me recomienda la lectura de la Biblia como explicación lógica a esta carnicería desatada en el Oriente Medio y en otras regiones. Antes que nada, lo primero: no practico ni estoy sometido a ninguna fe religiosa. No soy musulmán, ni judío, ni católico o algún otro tipo de cristianismo. Es decir, no he probado ninguno de los opios de dios. En cuanto a la Biblia, disfruto su lectura. Me gusta y admiro la ficción. En este sentido, prefiero el I Ching y a veces releo las Runas. Si dios existiera no habría creado esa manada de fanáticos dispuestos a matar a su prójimo por la sola diferencia en la aplicación del protocolo de adoración, porque al fin y al cabo, todos los creyentes atribuyen las mismas virtudes a sus diferentes dioses. Según la fe, independientemente de la religión, dios es todopoderoso, es magnánimo, es omnipresente y ama a todos pero, especialmente, a aquellos elegidos por el, que siempre, por supuesto, son autos elegidos y desde los mas remotos tiempos, interprepetando sus respectivos libros sagrados, verdaderas obras mitológicas, arremeten, lanza en ristre, contra sus prójimos cuyos rituales liturgicos difieren en las formas, mas la esencia,el fin ultimo de toda esta parafernalia histriónica, es reforzar los miedos ancestrales del hombre por lo incierto del futuro y el misterio de la muerte. Dios es una entelequia, pero no tengo nada contra los creyentes, en tanto esta condición como tal, no la tomen tan en serio como creerse eso de elegidos, porque es este el status que les confiere licencia para exterminar a otros. Ojo, esto no lo digo pensando solo en los judíos, "el pueblo elegido", sino en todas las demas manadas de cretinos que incluye a musulmanes y cristianos que asumen esta calidad, muy potenciada por la nueva teocracia cristiana adoptada por la pandilla Bush y sus acólitos petroleros. Casi para concluir, mi querido Benjamín, tu me sugieres buscar en la Biblia las repuestas y yo a ti te sugiero que escojas algunos días de tu vida para que te internes en los paisajes exuberantes de Suramérica: la Guayana, Gran Sabana venezolanas, las selvas de Brasil, el Amazonas, la inconmensurable belleza y fuerza de Argentina y casi todas las regiones de la América meridional para que tu constates que si este planeta de verdad fuera la creación de ese dios de la Biblia o cualquiera otra de esas mitologías, no hubiese elegido un lugar, Jerusalem, por ejemplo, yermo, árido y estéril como tierra prometida. Polvo y piedras.
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